La simple mutación del virus atenuado de la poliomielitis a una forma activa, que es la base de la vacuna oral contra esta enfermedad de amplia utilización en los países en desarrollo, puede provocar la aparición de brotes. De ahí que la Ciencia no haya parado en la consecución de nuevos preparados.
Ahora, especialistas de la Universidad de California en San Francisco, en colaboración con el Instituto Nacional de Control y Estándares Biológicos (NIBSC) del Reino Unido, han desarrollado dos nuevas vacunas orales contra la poliomielitis (nOPV). Son los mismos protagonistas que, en el año 2020, consiguieron el primer preparado oral de estas características, rompiendo cincuenta años de sequía en vacunas contra esta parálisis debilitante. El estadounidense Raúl Andino y el británico Andrew Macadam, gracias a la financiación de la Fundación Bill Gates, lograron este hito. Ahora, tres años después, el microbiólogo Andino y el virólogo Macadam describen en Nature las características de sus dos innovadoras vacunas orales contra la polio, hechas de poliovirus debilitado, que diseñaron genéticamente para reducir la reversión a formas peligrosas del agente patógeno.
Han transcurrido ochenta años desde que se consiguieron las primeras vacunas eficaces contra la polio, en la década de los cincuenta. La inactivada (IPV) se debe a Jonas Salk y estaba hecha de poliovirus muerto, se administraba por inyección y la oral (OPV) sobre poliovirus debilitado se administraba en un terrón de azúcar. Su inventor fue Albert Sabin.
José María Fernández-Rúa
PUBLICADO EN A TU SALUD (LA RAZÓN) EL DOMINGO 10 DE SEP 2023